Un hombre de Florida, Demarquize Dawson, fue arrestado brevemente en Davie después de que un oficial de policía malinterpretara la ley estatal sobre la obstrucción de matrículas. El incidente ocurrió cerca del Hard Rock Casino cuando un oficial detuvo a Dawson porque el marco de su auto alquilado cubría parcialmente la primera “S” de “Sunshine State” impresa en la placa.
Dawson pasó una noche en la cárcel y experimentó un ataque de pánico antes de ser liberado con una disculpa del departamento de policía. Los funcionarios citaron una redacción ambigua del Estatuto de Florida 320.262 como la causa de la mala interpretación. La ley prohíbe obstruir “cualquier característica o detalle” de una placa, pero solo se aplica a características directamente relacionadas con la identificación: números, letras o pegatinas de validación. Los nombres de los condados y “Sunshine State” se consideran características secundarias y no están bajo la prohibición.
El lenguaje vago del estatuto condujo al arresto
La ley, actualizada con una nueva sección sobre dispositivos que ocultan matrículas, tiene como objetivo evitar la manipulación de las placas para evadir la detección por parte de las autoridades o los sistemas automatizados. Sin embargo, la redacción es demasiado amplia: ocultar “cualquier característica o detalle” técnicamente podría incluir elementos decorativos como “Sunshine State” si se interpreta literalmente.
Los expertos legales han señalado que el estatuto debería haber hecho referencia explícita a las características de identificación primarias (números, letras, etiquetas de validación) para evitar tal confusión. El incidente pone de relieve una falla crítica en una legislación mal redactada, donde la ambigüedad crea oportunidades para una aplicación subjetiva.
El papel de la empresa de alquiler bajo escrutinio
El auto de alquiler tenía un marco que anunciaba “CROWNCARS.COM”, un grupo de concesionarios de Florida llamado Crown Automotive. El origen del bastidor plantea dudas sobre si la empresa de alquiler equipó conscientemente el vehículo con un accesorio potencialmente problemático.
Si bien el incidente evita la narrativa habitual de que Hertz acusa falsamente a los clientes, subraya el riesgo de que leyes vagas conduzcan a intervenciones legales innecesarias. El caso sirve como recordatorio de que los estatutos mal redactados pueden tener consecuencias en el mundo real, incluso en el caso de infracciones menores.
Desde entonces, el departamento de policía ha reconocido el error, pero el incidente genera preocupaciones más amplias sobre una aplicación excesivamente estricta y la necesidad de definiciones legales más claras.
Este caso subraya la importancia de un lenguaje legislativo preciso, evitando ambigüedades que puedan conducir a arrestos injustos y desconfianza pública en la aplicación de la ley.
