Una mujer de 56 años de Minnesota murió el jueves después de una mordedura de tiburón mientras nadaba en Dorsch Beach en la isla de St. Croix, Islas Vírgenes de Estados Unidos. El incidente subraya los riesgos raros pero reales asociados con los encuentros con vida marina, incluso en destinos turísticos populares.

Detalles del incidente

Arlene Lillis sufrió heridas graves, incluida la pérdida de un brazo, durante el ataque. Los servicios de emergencia fueron alertados alrededor de las 16:30 horas. hora local después de que múltiples llamadas al 911 informaran del incidente. Según la vicegobernadora Tregenza Roach, la Sra. Lillis fue transportada a un hospital pero sucumbió a sus heridas poco después de su llegada.

Los testigos describieron una escena caótica con sangre en el agua. Christopher Carroll, enfermero y ex salvavidas que se apresuró a ayudar, notó la gravedad de la lesión y la urgencia de llevar a Lillis a recibir atención médica. Las autoridades inicialmente investigaron los informes de otra posible víctima, pero no se encontraron más personas heridas.

Contexto y ocurrencia poco común

Si bien los ataques de tiburones son poco comunes, particularmente en las Islas Vírgenes de Estados Unidos, no son algo inaudito. Nicole Angeli, directora de la División de Pesca y Vida Silvestre, destacó que los tiburones habitan en estas aguas, aunque las picaduras siguen siendo raras. La especie involucrada en el ataque del jueves sigue sin identificarse.

Este incidente sirve como un trágico recordatorio de los peligros potenciales de nadar en aguas abiertas, incluso para visitantes experimentados como la Sra. Lillis, quien fue descrita como una viajera frecuente a las islas.

Respuesta y recomendaciones de seguridad

La Agencia Territorial para el Manejo de Emergencias de las Islas Vírgenes está investigando las circunstancias que rodearon el ataque. Las autoridades aconsejan a los nadadores que permanezcan alerta, mantengan contacto visual con la vida marina y se retiren lentamente si ven un tiburón. La rareza de tales eventos no niega la necesidad de tener precaución al ingresar al océano.

La muerte de Arlene Lillis pone de relieve la naturaleza impredecible de los encuentros con la vida silvestre y subraya la importancia de respetar el medio marino.