Recientemente, una viajera enfrentó el escrutinio de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) no por lo que llevaba puesto, sino por lo poco que llevaba. El incidente resalta una peculiaridad en los protocolos de seguridad: La TSA hace cumplir reglas sobre ropa voluminosa, pero generalmente no controla la vestimenta. Esto difiere marcadamente de las aerolíneas, que se reservan el derecho de denegar el embarque basándose en violaciones del código de vestimenta.

El incidente

La viajera, identificada a través de las redes sociales como @fruityswagmoney, publicó un video viral que detalla su encuentro. Llevaba una sudadera con capucha pero no una camisa debajo, lo que llevó a los agentes de la TSA a intervenir. El problema no era la sudadera con capucha en sí, sino que obstruía la detección adecuada debido a la falta de ropa interior.

La política de la TSA exige que los pasajeros se quiten los artículos voluminosos, como sudaderas con capucha, para su inspección. Sin camisa, la situación requirió un cacheo, que al parecer el viajero encontró desagradable. El incidente rápidamente llamó la atención y muchos cuestionaron el manejo de la situación por parte de la agencia.

Por qué esto es importante

Este caso no es un incidente aislado. A lo largo de los años, las aerolíneas y la TSA se han enfrentado por los códigos de vestimenta.

  • En 2006, un pasajero de JetBlue presentó una demanda después de que se le negara el embarque por llevar una camiseta política, llegando a un acuerdo con 240.000 dólares.
  • En 2010, un hombre protestó escribiendo la Cuarta Enmienda en su pecho desnudo, lo que llevó a su detención.
  • Más recientemente, las disputas sobre los medios para cubrirse la cabeza, como turbantes y hijabs, han desencadenado desafíos legales.

El hilo conductor es la tensión entre las medidas de seguridad y la expresión personal. Si bien la TSA se centra principalmente en artículos prohibidos, las aerolíneas suelen imponer normas más estrictas.

TSA vs. Aerolíneas: una distinción clara

Las aerolíneas pueden dictar vestimenta (dentro de límites) porque son entidades privadas. La TSA, como agencia gubernamental, tiene menos libertad. Está diseñado para detectar amenazas, no para hacer cumplir reglas de moda. La política de la agencia sobre cubrirse la cabeza es una prueba: pueden provocar controles adicionales, pero no están totalmente prohibidos.

El incidente con la sudadera con capucha subraya esta diferencia. La TSA no objetó la prenda, pero sí la falta de ropa debajo, lo que complicó el proceso de selección.

En resumen, el viajero no estaba violando ningún código de vestimenta; estaba creando un problema logístico para el personal de seguridad. El incidente plantea dudas sobre cuán estrictamente debería interpretar la TSA sus propias reglas y si su aplicación se alinea con el sentido común.