Un vuelo reciente de Philippine Airlines de Los Ángeles a Manila experimentó una falla catastrófica en todos los baños a bordo, lo que obligó a los miembros de la tripulación a recurrir a la eliminación manual de desechos para evitar desbordamientos. El incidente, ocurrido en un Boeing 777-300ER que operaba el vuelo PR113, ha provocado la indignación de los sindicatos de azafatas que critican la decisión de la aerolínea de no desviar el avión.
El incidente: una crisis de 15 horas sobre el Pacífico
A mitad del vuelo de aproximadamente 15 horas sobre el Océano Pacífico, los 11 baños del avión quedaron completamente inutilizables, y los desechos se acumularon e imposibilitaron la descarga de la cadena. El punto de desvío viable más cercano, Guam, todavía estaba a varias horas de distancia, pero, según se informa, el capitán y el equipo de operaciones optaron por continuar el vuelo en lugar de desviar la ruta.
Esta decisión dejó a la tripulación con un problema sin precedentes: los baños desbordados en un vuelo de larga distancia sin solución inmediata. Según informes de InsiderPH, los supervisores supuestamente ordenaron a los asistentes de vuelo que sacaran manualmente los desechos humanos de los baños y los tiraran en los lavabos para evitar que las instalaciones quedaran completamente inutilizables.
Por qué esto es importante: saneamiento, seguridad y bienestar de la tripulación
Si bien las fallas de funcionamiento de los aviones no son infrecuentes, una falla total de todos los baños es muy inusual. Más importante aún, la respuesta de la aerolínea plantea serias preocupaciones sobre el saneamiento, la seguridad de la tripulación y los protocolos operativos. Ningún procedimiento estándar de una aerolínea autoriza o respalda la eliminación manual de desechos por parte de los asistentes de vuelo.
El incidente pone de relieve una inquietante priorización de las ganancias y la puntualidad sobre el bienestar tanto de los pasajeros como de la tripulación. El sindicato de asistentes de vuelo está furioso con razón, y las fuentes afirman que la dirección no llevó a cabo ninguna investigación formal después del suceso, lo que aumenta la probabilidad de que ocurran situaciones similares en el futuro.
Las consecuencias: indignación sindical y escrutinio del liderazgo
La indignación no proviene de los pasajeros; Viene del sindicato que representa a los asistentes de vuelo. Ven esto como una completa ruptura del liderazgo, con la tripulación culpando al capitán por no desviarse y al supervisor por permitir que la situación empeorara sin intervención.
Este incidente subraya una tendencia más amplia en las operaciones de las aerolíneas donde la reducción de costos y el cumplimiento de los horarios a veces eclipsan el saneamiento básico y la seguridad de la tripulación. Si bien los desvíos pueden ser costosos y perturbadores, están diseñados para proteger a los pasajeros y al personal de condiciones peligrosas.
En conclusión, la crisis de los baños del vuelo PR113 de Philippine Airlines es un claro recordatorio de que priorizar la eficiencia sobre el bienestar puede conducir a resultados inaceptables. La falta de investigación y el aparente desprecio por la seguridad de la tripulación plantean dudas sobre los estándares operativos de la aerolínea y las prácticas futuras de gestión de riesgos.
























