Un vuelo de Jet2 que viajaba de Turquía al Reino Unido se vio obligado a aterrizar en Bruselas el jueves después de que estallara un violento altercado en el aire. Dos pasajeros fueron retirados del vuelo y prohibidos permanentemente por la aerolínea debido a lo que Jet2 describió como “comportamiento perturbador atroz”.

El incidente y el desvío

La pelea estalló aproximadamente tres horas después del viaje de aproximadamente cinco horas desde Antalya, Turquía, a Manchester. Videos dramáticos que circulan en línea muestran a pasajeros enzarzados en una pelea física en el pasillo, con puñetazos y al menos un pasajero perdiendo sus anteojos durante el disturbio. Se puede ver a una azafata intentando calmar la situación, parándose en un asiento y suplicando a los involucrados que dejen de pelear.

Jet2 confirmó el desvío a Bruselas y afirmó que buscaría recuperar financieramente a los pasajeros perturbadores para cubrir los costos del aterrizaje de emergencia. La aerolínea mantiene una estricta política de tolerancia cero hacia las perturbaciones a bordo.

Tendencia creciente de “Air Rage”

Este incidente pone de relieve una tendencia creciente de “ira aérea” que surgió tras la flexibilización de las restricciones de viaje por el Covid-19. La Administración Federal de Aviación de EE. UU. (FAA) informó un aumento del 400 % en incidentes perturbadores con pasajeros entre 2019 y 2025, lo que indica un aumento significativo en los estallidos en el aire.

Los expertos sugieren que el entorno confinado y a menudo estresante de los viajes aéreos modernos contribuye a la escalada de tensiones. La analista conductual Wendy Patrick señala que los intentos de intervenir a veces pueden empeorar los enfrentamientos, lo que subraya la dificultad de gestionar situaciones de este tipo a 30.000 pies.

Implicaciones y preocupaciones futuras

El incidente plantea dudas sobre el comportamiento de los pasajeros y los protocolos de seguridad de las aerolíneas. Si bien las aerolíneas están implementando políticas más estrictas, incluidas prohibiciones de por vida, los factores subyacentes que impulsan estas confrontaciones (como el estrés, el consumo de alcohol o los conflictos preexistentes) siguen siendo un desafío.

El aumento de los incidentes de furia aérea no se debe sólo a perturbaciones individuales; refleja tensiones sociales más amplias que se extienden a los entornos de viajes, lo que requiere medidas preventivas más sólidas y potencialmente mayores medidas de seguridad.

La pelea en el vuelo Jet2 sirve como un claro recordatorio del potencial de caos en los cielos y la necesidad de una vigilancia continua tanto por parte de los pasajeros como de las aerolíneas.