Un incidente reciente en el Aeropuerto Internacional del Suroeste de Florida (RSW) revela un extraño vistazo a las deliberaciones internas del personal de United Airlines con respecto a la expulsión de un pasajero. El 30 de junio de 2025, la policía fue llamada a un vuelo que salía después de informes de que un pasajero presuntamente ebrio causaba disturbios. Lo que hace que esta situación sea única es el aparente desacuerdo entre los miembros de la tripulación sobre si la expulsión del pasajero estaba justificada.

El informe inicial y las preocupaciones de la tripulación

La azafata informó que la pasajera, sentada en el piso 24, tropezaba, arrastraba las palabras y mostraba un comportamiento agresivo cuando se le preguntaba sobre su condición. Con base en estas observaciones, la tripulación, incluido el capitán, decidió que querían sacar a la mujer del avión. Sin embargo, esta decisión no fue unánime.

La disidencia de un agente de la puerta

Cuando llegó la policía, intervino un agente de la puerta de embarque, cuestionando la evaluación de la azafata. El agente afirmó que no había observado que el pasajero tropezara, no detectó signos de intoxicación y creía que la mujer parecía perfectamente sobria. Esta sorprendente disidencia planteó dudas sobre la exactitud de las observaciones iniciales y si el comportamiento del pasajero fue realmente perturbador o simplemente mal interpretado.

Escalamiento y eliminación

A pesar del desacuerdo, el pasajero recibió instrucciones de abandonar el avión. Inicialmente se negó, argumentando que la expulsión era injustificada, pero finalmente accedió para evitar un desembarco total. La situación se agravó aún más cuando la mujer se enfrentó en el puente del jet y orinó a través de sus pantalones mientras estaba esposada.

Nueva política de United y “comportamientos de luz roja”

Este incidente ocurrió poco después de que United implementara un nuevo “proceso de reunión” para manejar pasajeros ebrios. La política exige que los miembros de la tripulación se reúnan con las operaciones de vuelo y el personal del aeropuerto si dos observadores independientes identifican “comportamientos de semáforo en rojo”, como dificultad para hablar, tropiezos o declaraciones irracionales.

Quedan preguntas

La discrepancia entre las percepciones de la azafata y del agente de puerta plantea preguntas importantes sobre la coherencia en las evaluaciones de los empleados y el potencial de sesgos subjetivos en las evaluaciones de los pasajeros. Si bien las circunstancias exactas que rodearon el comportamiento de la mujer aún no están claras, este caso resalta la necesidad de protocolos estandarizados y documentación exhaustiva en el manejo de pasajeros problemáticos.

En última instancia, el incidente subraya que incluso con políticas formalizadas, el juicio humano juega un papel importante en la aplicación, y pueden surgir desacuerdos cuando las interpretaciones del comportamiento difieren.