Evita Duffy-Alfonso, hija del secretario de Transporte, Sean Duffy, condenó públicamente a la Administración de Seguridad del Transporte (TSA) tras lo que describió como un cacheo “absurdamente invasivo” en un puesto de control del aeropuerto el jueves. Sus declaraciones, publicadas en X (antes Twitter), sugieren una profunda insatisfacción con las prácticas de la agencia y un llamado a su abolición.

Detalles del incidente

Según Duffy-Alfonso, quien afirmó que está embarazada, se negó a utilizar un escáner corporal y posteriormente esperó 15 minutos para un cacheo físico. Ella describió a los agentes de la TSA como “pasivo-agresivos”, alegando que la presionaron para usar el escáner a pesar de sus preocupaciones sobre la seguridad durante el embarazo.

“Todo esto para una agencia inconstitucional que ni siquiera es buena en su trabajo”, escribió. “La ‘edad de oro del transporte’ no puede comenzar hasta que desaparezca la TSA”.

Preocupaciones constitucionales

Duffy-Alfonso ha criticado anteriormente a la TSA, argumentando que su existencia viola la Cuarta Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, que protege contra registros e incautaciones irrazonables. Reiteró esta opinión en sus últimas publicaciones, afirmando que no debería ser tratada “como una terrorista” en viajes nacionales, dada la supuesta ineficacia de la agencia.

Contexto político

En particular, el secretario Duffy supervisa los proyectos de transporte federales y las normas de seguridad, pero no controla directamente la TSA. La agencia depende del Departamento de Seguridad Nacional, dirigido por la secretaria Kristi Noem. Duffy ha promovido públicamente una “edad dorada de los viajes”, aunque, según se informa, su visión se centra en aspectos superficiales como la vestimenta de los pasajeros en lugar de cambios sistémicos en los procedimientos de seguridad.

Este incidente pone de relieve el debate en curso sobre la eficacia y la constitucionalidad de la TSA, especialmente en lo que respecta a las preocupaciones sobre la privacidad y la intrusión de las medidas de seguridad. El hecho de que las críticas provengan de la hija de un funcionario de transporte de alto rango subraya la controvertida reputación de la agencia, incluso entre aquellos con conexiones con el sistema que supervisa.

La situación plantea dudas sobre si se necesitan reformas para equilibrar la seguridad con los derechos individuales, o si se podrían considerar medidas más radicales, como la abolición de la TSA.