Una tripulación de vuelo de British Airways experimentó complicaciones de salud inesperadas después de consumir gomitas con infusión de cannabis que le regaló un pasajero después de un vuelo de Londres a Los Ángeles. El incidente pone de relieve los riesgos de los obsequios no regulados y las posibles consecuencias de los comestibles mal identificados, aunque ningún pasajero se vio afectado.
El incidente
La tripulación recibió una bolsa de lo que parecían ser ositos de goma normales como gesto de agradecimiento por parte de un pasajero en un vuelo reciente de British Airways (LHR-LAX). Después del aterrizaje, mientras viajaban a su hotel en transporte, varios miembros de la tripulación consumieron los dulces. Poco después, comenzaron a experimentar efectos adversos, lo que les provocó pánico y finalmente requirieron hospitalización.
Las gomitas contenían una dosis excepcionalmente alta de THC (300 mg en total), lo que significa que cada miembro de la tripulación consumió una cantidad significativa. La aerolínea confirmó que un pequeño número de miembros de la tripulación informaron que se sentían mal pero que ya se habían recuperado. Se envió una tripulación de reemplazo para el vuelo de regreso, asegurando que no se molestara a los pasajeros.
Las preguntas planteadas
Este incidente plantea varias preguntas importantes:
- Intención del pasajero : ¿Por qué un pasajero regalaría comestibles de cannabis a la tripulación de una aerolínea? ¿Fue una broma deliberada, un malentendido o un desprecio imprudente por la seguridad? La legalidad del transporte internacional de cannabis añade mayor complejidad.
- Conciencia de la tripulación : ¿Las gomitas estaban mal etiquetadas o la tripulación no leyó el empaque? La mayoría de las tripulaciones de las aerolíneas evitan consumir regalos durante los vuelos, pero suelen consumirlos después del aterrizaje. El incidente genera un escrutinio sobre si las tripulaciones deberían tener más precaución.
- Implicaciones de la política : British Airways puede reevaluar su política de aceptación de obsequios. Si bien a las tripulaciones normalmente se les permiten refrigerios empaquetados, este incidente puede dar lugar a regulaciones más estrictas para evitar sucesos similares.
Por qué esto es importante
El incidente subraya la creciente normalización del cannabis en algunas regiones, pero también los peligros potenciales de los productos no regulados. Una dosis de 300 mg es excepcionalmente alta e incluso los consumidores experimentados podrían reaccionar negativamente. Si la tripulación hubiera ingerido estos comestibles en pleno vuelo, la situación podría haber empeorado dramáticamente.
La historia también toca temas más amplios: la actitud casual hacia los regalos de cannabis, la falta de conciencia sobre la potencia comestible y la necesidad de un etiquetado claro. Si bien este caso se manejó sin mayores interrupciones, sirve como un claro recordatorio de que el cannabis sigue siendo una sustancia legal y médicamente potente con consecuencias en el mundo real.
La aerolínea ahora está investigando para identificar al pasajero que proporcionó las gomitas, aunque los miembros de la tripulación no enfrentarán medidas disciplinarias debido al carácter accidental del consumo.
En conclusión, este incidente pone de relieve una historia extraña pero aleccionadora: el obsequio desacertado de un pasajero provocó una visita de los asistentes de vuelo al hospital, lo que obligó a la aerolínea a reexaminar sus políticas sobre obsequios para la tripulación y enfatizó aún más la importancia de saber lo que se consume.
