Un vuelo de Transavia desde Hurghada, Egipto a Ámsterdam enfrentó un problema de overbooking el 21 de febrero de 2026. En lugar de ofrecer una compensación estándar por overbooking, la aerolínea solicitó dos voluntarios para ocupar los asientos plegables de la cabina durante las seis horas que duró el vuelo. Una mujer y un niño, de unos diez años, fueron seleccionados y sentados detrás de los pilotos.
El incidente ha suscitado escrutinio pero ninguna acción regulatoria inmediata. Transavia ha confirmado una investigación interna, citando el cumplimiento de las directrices de la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea (EASA), que establecen que el acceso a la cabina se rige por el manual de operaciones de la aerolínea y la discreción del capitán.
Las autoridades de aviación holandesas reconocen que la práctica es “indeseable” e informan que Transavia está revisando sus políticas. Sin embargo, no han iniciado una investigación formal. El incidente plantea dudas sobre cómo las aerolíneas gestionan el overbooking: la práctica estándar implica compensar y cambiar la reserva para los pasajeros denegados, pero esta aerolínea encontró una solución alternativa más barata, aunque inusual.
La zona gris legal
Las regulaciones de EASA (CAT.GEN.MPA.135) permiten que personas que no sean miembros de la tripulación estén en la cabina solo si lo autoriza el manual de operaciones o como representantes de las autoridades aeronáuticas. La clave es si el manual de Transavia permitía explícitamente esta práctica, que ahora parece estar cambiando. Si el manual lo permitía, la política era excepcionalmente permisiva. Incluso si estaba autorizado, el capitán seguía siendo responsable de garantizar que no se produjeran distracciones ni violaciones de seguridad.
Un patrón de prácticas inusuales
Este incidente no es aislado. Anteriormente, las aerolíneas han abordado el overbooking de maneras poco convencionales. Una vez, Delta partió con exceso de pasajeros antes de darse cuenta del error y regresar a la puerta. Una vez, Pakistan International Airlines voló con pasajeros parados en el pasillo en un vuelo de 1.700 millas. TUI alguna vez transportó pasajeros que no tenían asientos asignados, por lo que permanecían sentados en el suelo durante todo el vuelo.
También se sabe que los pilotos permiten indebidamente el acceso no autorizado a la cabina, incluidos casos de personas no calificadas que manejan los controles.
El incidente de Transavia expone una brecha en las regulaciones: si bien técnicamente no se infringió ninguna regla, la aerolínea aprovechó una laguna jurídica para evitar obligaciones financieras. El vergonzoso resultado obliga a un cambio de política, pero resalta la necesidad de estándares más estrictos para evitar medidas similares de reducción de costos.
