Durante décadas, los safaris africanos han sido en gran medida inaccesibles para los viajeros con discapacidades físicas. Ahora, una empresa en Botswana está cambiando eso, demostrando que incluso las experiencias más remotas en la naturaleza pueden estar abiertas a todos. Endeavor Safaris, fundada por Mike y Silvia Hill, ha pasado 20 años desmantelando barreras, literal y figurativamente, para crear el primer safari móvil del mundo adaptado para sillas de ruedas.
El desafío de la accesibilidad en entornos extremos
¿El desafío central? Los vehículos de safari tradicionales tienen lados altos y son inseguros para muchas personas con problemas de movilidad. Mike Hill, un veterano guía de safaris, se dio cuenta de la brecha en el mercado y, sin experiencia previa en defensa de la discapacidad, se sumergió en la comprensión de las necesidades prácticas de los usuarios de sillas de ruedas. Pasó meses como voluntario en centros para discapacitados para aprender de primera mano qué significa realmente la accesibilidad.
La solución es radical: vehículos de safari hechos a medida con elevadores hidráulicos y sistemas de sujeción seguros permiten a los huéspedes permanecer en sus sillas de ruedas durante los safaris, si así lo desean. Más allá del vehículo, Endeavor Safaris ha desarrollado campamentos móviles totalmente adaptados con duchas adaptadas para sillas de ruedas, camas elevadas y caminos despejados, lo que garantiza total independencia para los viajeros discapacitados.
Más allá de las barreras físicas: un cambio de mentalidad
No se trata sólo de rampas y ascensores. La verdadera innovación está en la mentalidad. El enfoque de Mike no se trata de adaptarse a la discapacidad sino de incluir a todos en una experiencia que antes se consideraba imposible. Él cree que viajar accesible tiene que ver con dignidad, independencia e incluso aceptar riesgos calculados.
“Nadie es inmune a que algún día tenga o viva con alguna u otra forma de discapacidad. Todos somos humanos y se nos deben brindar las mismas oportunidades para acceder a los lugares salvajes de este mundo”, afirma Mike.
Experimentando el delta del Okavango
El safari en sí se desarrolla en el delta del Okavango, un extenso delta interior que cubre hasta 5.791 millas cuadradas durante las inundaciones máximas. La experiencia es cruda y sin filtros: los huéspedes pueden elegir su propio horario y los encuentros con la vida silvestre se desarrollan de manera orgánica. El campamento está situado en un territorio de vida silvestre activa, con elefantes e hipopótamos frecuentando el área, lo que brinda una experiencia inmersiva pero innegablemente arriesgada.
Este nivel de autenticidad separa a Endeavour Safaris de los alojamientos de lujo desinfectados. La empresa no rehuye las realidades de la naturaleza, incluidos los desafíos de regular la temperatura corporal en condiciones de calor extremo o la posibilidad de quedarse atrapado en los lechos de los ríos.
El futuro de la aventura inclusiva
Endeavor Safaris no sólo resuelve un problema logístico; está redefiniendo lo que pueden ser los viajes de aventura. La empresa está desmantelando la suposición de que ciertas experiencias están prohibidas para las personas con discapacidad, lo que demuestra que la verdadera inclusión requiere no solo accesibilidad física sino también un cambio fundamental de perspectiva.
El primer campamento de safari móvil adaptado del mundo es un testimonio de esta visión y servirá como modelo para una industria que durante mucho tiempo ha pasado por alto el potencial de los viajes inclusivos.
